Un roce no condena un bolso
Una esquina rozada contra una pared, un arañazo cogido en un maletero, un canto que blanquea de tanto apoyarlo. El cuero no está perforado, está desollado en superficie, y eso es justo lo que un kit de retoque sabe arreglar. Cambiar el bolso sería absurdo.
Lo que trae la caja
Un frasco de tinte, dos cepillos y una esponja aplicadora. El cepillo duro prepara la zona, la esponja deposita el tinte sin sobrecargar, el cepillo suave lustra una vez seco. Es el utillaje completo de un retoque, no un simple bote.
Tres tonos, y por qué eso importa más que nada
El tono más tolerante, cubre sin dejar marca.
Para cueros cálidos. Haz una prueba sin falta, los marrones varían muchísimo.
El más delicado, solo para cueros claros. La mínima diferencia se ve.
La regla que evita el desastre
Prueba siempre en una zona oculta antes de tocar la parte visible: bajo una solapa, dentro de un bolsillo. Un tinte casi siempre oscurece, y un retoque fallido en una esquina a la vista queda peor que el roce original. Tómate los dos minutos.
Sobre qué funciona y sobre qué no
Cuero liso y cuero recubierto, sí. Ante y nobuk, no: su pelillo se trabaja con cepillo y goma, y un tinte líquido lo aplasta para siempre. Sobre un cuero muy claro o una pieza de valor, acude a un zapatero antes que a un kit.






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