El cuero no se gasta, se reseca
Un bolso que ha pasado un invierno a la intemperie pierde primero su brillo y luego se marca en los pliegues, justo donde el cuero trabaja cada vez que se abre la solapa. No hay nada roto. El cuero simplemente tiene sed, y un cuero nutrido recupera su color y su flexibilidad en una sola aplicación.
Aceite de visón y cera de abeja, no un betún
Un betún colorea y da brillo a la superficie. Un bálsamo nutritivo penetra: el aceite de visón devuelve al cuero la grasa que ha perdido, la cera de abeja deja en superficie una película que repele el agua sin tapar la materia. Es la diferencia entre maquillar un cuero y cuidarlo.
También funciona sobre cuero PU, y eso importa
La mayoría de los bolsos del mercado, incluidas piezas muy logradas, son de cuero PU. Este bálsamo se aplica igual sobre ambos materiales: nutre la superficie, aviva el tono y deja la misma protección frente al agua. No necesitas saber exactamente qué tienes entre las manos para cuidarlo bien.
Cómo aplicarlo, en tres minutos
Un paño seco, o ligeramente húmedo si el bolso vuelve de la ciudad.
Una avellana basta para todo un lado. El cuero toma lo que necesita, el resto dejaría un depósito graso.
Diez minutos, y después un paño limpio en movimientos circulares. El brillo viene del lustrado, no de la cantidad.
Dos formatos, dos usos
El bote de 50 g cabe en un cajón de escritorio y sobra para un bolso tratado tres o cuatro veces al año. El de 100 g resulta interesante en cuanto hay varias piezas en casa: bolso, cinturón, zapatos de vestir y cazadora comparten el mismo cuidado.
Sobre qué no usarlo
Evita el ante y el nobuk: esos cueros se trabajan con cepillo y goma, y cualquier cuerpo graso aplasta su pelillo. Sobre un cuero claro, haz primero una prueba en una zona oculta, un bálsamo siempre oscurece ligeramente el tono.




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